Sillón de dirección en piel o en malla: cuál elegir
La piel da imagen; la malla da frescura; la tela da color. Cómo decidir según el despacho, el clima y las horas que pasas sentado.
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Al elegir un sillón de dirección, la pregunta del material suele decidirse por la foto. Pero piel, malla y tela no son solo un aspecto: cambian el calor que da el sillón, lo que hay que cuidarlo y cuánto cuesta. La respuesta corta: piel si el sillón es parte de la imagen y el despacho no es caluroso; malla si pasas muchas horas o hace calor; tela si quieres un color concreto con buen precio.
Piel: imagen y durabilidad, con cuidados
La piel es la opción clásica del despacho de dirección. Transmite seriedad, envejece bien si se cuida y se limpia con facilidad en el día a día. A cambio:
- Da más calor que la malla en verano y en despachos con mucho sol.
- Pide cuidados: un paño apenas húmedo y, de vez en cuando, un acondicionador específico. La piel se reseca junto a radiadores y bajo el sol directo. Lo tienes en cómo limpiar el tapizado sin estropearlo.
- Cuesta más: en el muestrario, la piel es un grupo propio con suplemento sobre los grupos de tela. El importe exacto depende del modelo y se confirma en el presupuesto.
Sillones como el Gala, que Hergo define por su diseño atemporal y sus materiales nobles, son los que mejor se prestan a la piel. Confirmamos en el presupuesto qué versiones la admiten.
Malla: frescura y adaptación
La malla deja pasar el aire y se adapta a la espalda. Es la opción para jornadas largas, despachos calurosos y quien prefiere una sujeción más elástica. Da una imagen más actual y tecnológica que la piel.
- El Kratos lleva malla técnica en asiento y respaldo: es el sillón más fresco del catálogo.
- El Jay se pide con respaldo de malla o tapizado, y en los dos casos con regulación lumbar.
El debate general entre malla y espuma, con más detalle, está en respaldo de malla o tapizado.
Tela: el tercer camino
Entre la piel y la malla está la tela, que muchas veces es la mejor decisión. Permite elegir casi cualquier color del muestrario, sujeta de forma uniforme, abriga en invierno y sale más barata que la piel. Los grupos G-1, G-2 y G-3 son escalones del muestrario, cada uno con su precio; te lo explicamos en qué significan G-1, G-2 y G-3. Y si quieres que el sillón recoja el color de la empresa, mira colores que funcionan en una oficina.
Cómo decidir, en cuatro preguntas
- ¿Cuántas horas al día? Más de seis, inclina la balanza hacia la malla o hacia un tapizado con regulación lumbar.
- ¿Hace calor en el despacho? Sol directo o mala climatización: malla.
- ¿El sillón es imagen? Despacho de recepción de clientes, bufete, notaría: piel o tela de un grupo alto.
- ¿Presupuesto ajustado? Tela del grupo G-1 o G-2. El Capri es el sillón de dirección con el precio de partida más bajo según la tarifa 2026.
Lo que no cambia con el material
Sea cual sea el material, un sillón para trabajar con ordenador tiene que cumplir lo mismo que cualquier asiento de un puesto de pantalla: el Real Decreto 488/1997 pide que sea estable, regulable en altura y con respaldo reclinable y regulable. Y los extras que de verdad se notan tampoco dependen del material: el cabecero, los brazos regulables y la regulación de profundidad de asiento. Si todavía dudas entre sillón de dirección y silla operativa, empieza por sillón de dirección o silla operativa.
Los cinco sillones de dirección del catálogo están en Dirección, y sus fichas originales en la web del fabricante, Hergo sillería.
Preguntas rápidas
¿La piel da calor?
Más que la malla, sí. En despachos calurosos, la malla es más fresca.
¿La malla es menos elegante?
Es distinta: más actual. En despachos modernos queda igual de bien que la piel.
¿Cuánto más cuesta la piel?
Tiene suplemento sobre la tela y depende del modelo. Te damos el importe exacto en el presupuesto.

