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Brazos 1D, 2D, 3D y 4D: qué significan y cuáles necesitas

Una D es una dirección de movimiento. Cuántas necesitas depende de si tecleas, escribes o hablas.

5 min de lectura

En el configurador de cualquier silla aparecen brazos 1D, 2D, 3D o 4D. La "D" es una dirección en la que el brazo se mueve. No hay misterio, pero conviene saber qué se compra, porque los brazos son el ajuste que más afecta a los hombros y al cuello, y el que más veces se compra mal.

Qué mueve cada uno

  • Fijos: no se mueven. Solo tienen sentido en sillas de reuniones o de rato.
  • 1D: suben y bajan. Es el mínimo para que el codo quede a la altura de la mesa con el hombro relajado.
  • 2D: además se desplazan hacia delante y hacia atrás, para acompañar al antebrazo cuando te acercas o te alejas del teclado.
  • 3D: además la almohadilla gira hacia dentro o hacia fuera, para apoyar el antebrazo en la postura natural al teclear o al usar el ratón.
  • 4D: además se acercan o se alejan del cuerpo, es decir, regulan la anchura entre brazos. Importa en personas muy anchas o muy estrechas y en sillones de dirección de asiento ancho.

Cuáles necesitas, según lo que haces

Teclado y ratón ocho horas: 3D. El giro de la almohadilla es lo que permite apoyar el antebrazo del ratón sin abrir el hombro. Trabajo mixto con papel, teléfono y pantalla: 2D bastan, porque el antebrazo entra y sale de la mesa. Sala de reuniones o puesto de rato: fijos, o directamente sin brazos. Dirección que reclina y lee: 3D, o 4D si la persona es muy alta o muy ancha. Puesto compartido: 2D como mínimo, porque cada persona necesita otra altura.

Lo que cuestan

En la tarifa 2026 de nuestras operativas, tomando la Rebel como referencia, el juego de brazos regulables 1D son 24 €, los 2D 40 € y los 3D 50 €, sin IVA. En sillones de dirección, los 3D son 50 € y los 4D 66 €. Son precios de referencia: varían algo de un modelo a otro, y el configurador de cada ficha te los muestra ya aplicados al modelo que estás mirando. Es decir: pasar de 1D a 3D en una operativa son 26 € por silla; en una flota de veinte, 520 €. Es el accesorio con mejor relación entre lo que cuesta y lo que se nota.

El error habitual: brazos que chocan con la mesa

Se compran brazos altos y fijos, la silla no entra bajo la mesa, la persona se queda lejos del teclado y se inclina hacia delante para llegar. La espalda paga cada día. La solución es fácil antes de comprar: mide la altura libre bajo la mesa (del suelo a la parte inferior del tablero o del faldón) y compárala con la altura mínima de los brazos que aparece en la ficha de cada modelo. Si no entran, elige brazos más bajos, regulables, o quítalos.

Cómo se ajustan, en treinta segundos

Los brazos se ajustan los últimos, después de la altura del asiento, la profundidad y la tensión del respaldo. Con los hombros relajados y el codo a noventa grados, el brazo debe rozar el antebrazo, no sostenerlo: si notas que el hombro sube, el brazo está alto. El orden completo está en cómo ajustar tu silla en dos minutos.

Con o sin brazos

Hay una escuela que defiende trabajar sin brazos, apoyando los antebrazos en la mesa. Funciona si la mesa es baja y ancha y la persona se acerca del todo; falla en cuanto la persona se aleja para leer o hablar. Nuestra recomendación para puestos de pantalla es brazos regulables bien ajustados; para cualquier otro puesto, lo que pida el uso. Si dudas con un modelo concreto, en contacto te decimos qué brazos admite y cuáles le van.

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