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Cómo elegir una silla de oficina: siete preguntas antes de comprar

No empieces por el catálogo. Empieza por cuántas horas, quién y dónde. Con siete respuestas la silla se elige sola.

7 min de lectura

Elegir silla de oficina mirando fotos es el camino más corto para comprar dos veces. La foto enseña el color y la forma; no enseña si el asiento te llega a la corva, si el respaldo apoya donde te duele ni si los brazos entran bajo la mesa. Estas son las siete preguntas que hacemos a cada cliente antes de recomendarle nada, en este orden. Si las respondes con calma, la silla se elige casi sola.

1. ¿Cuántas horas al día?

Es la pregunta que lo ordena todo. Una silla para menos de dos horas seguidas, en una sala de reuniones, una recepción o una sala de espera, no necesita mecanismo: necesita ser cómoda, ligera y fácil de mover, y eso lo hace una silla de colectividades. Una silla para una jornada entera delante de una pantalla necesita justo lo contrario: mecanismo sincro que acompañe el tronco, asiento regulable en altura y en profundidad, brazos que se aparten de la mesa. Eso es una operativa. Y si la silla no descansa porque se turnan en ella dos o tres personas, entra en otra categoría: la de uso intensivo, con espumas de mayor densidad y mecanismos que aguantan más ciclos.

El error más común es comprar por debajo de las horas: una silla de reuniones para un puesto de ocho horas "porque es bonita". A los tres meses vuelve la consulta, y el presupuesto se ha gastado dos veces.

2. ¿Quién se sienta?

Una silla para una persona se ajusta a esa persona una vez y ya está. Una silla para un puesto compartido, en cambio, tiene que ajustarse sola cada vez que cambia quien se sienta. Para eso existen dos cosas: el respaldo de malla, que se adapta a cada espalda sin tocar nada, y el mecanismo sincro autopesante, que gradúa la resistencia del respaldo según el peso de quien se sienta, como el que lleva de serie la Pivot. Cuantos menos mandos tenga que tocar cada persona, más probable es que la silla se use bien.

Si en la plantilla conviven estaturas muy distintas, la regulación de profundidad de asiento deja de ser un extra y pasa a ser obligatoria; lo explicamos en sillas para personas muy altas o muy bajas.

3. ¿Qué suelo hay?

Moqueta, terrazo, suelo técnico, parqué, tarima, vinilo. Cada uno pide una rueda distinta, y la rueda equivocada se nota en dos cosas: en el suelo, que se raya, y en el ruido. Las ruedas de doble banda que montamos de serie van bien en moqueta y suelos técnicos; sobre parqué o tarima conviene la rueda blanda, o una alfombrilla si prefieres no tocar la silla. En salas de espera o aulas, directamente patín o patas. Lo tratamos con detalle en ruedas para parqué y suelos delicados.

4. ¿Malla o tapizado?

No es una cuestión de gustos, aunque lo parezca. La malla ventila y se adapta sola: es la elección en oficinas calurosas y en puestos compartidos. El tapizado sujeta de forma más uniforme, aísla del frío y admite cualquier color del muestrario: es la elección en despachos, en imagen de marca y para gente friolera. Y se pueden combinar, con respaldo de malla y asiento tapizado. La explicación completa está en ¿respaldo de malla o tapizado?.

5. ¿Brazos, y de cuántas direcciones?

Si se trabaja con teclado ocho horas, los brazos regulables en altura son el mínimo: el codo tiene que quedar a la altura de la mesa con los hombros relajados. Si además la persona cambia de tarea a lo largo del día (pantalla, papel, llamadas), los brazos 3D, que también giran, pagan la diferencia. Y si los brazos van a chocar con la mesa, mejor sin brazos que con brazos altos y fijos. Detalle y precios de la tarifa 2026 en brazos 1D, 2D, 3D y 4D.

6. ¿Qué pide la ley en tu caso?

Si el puesto tiene pantalla, el Real Decreto 488/1997 no es una recomendación: exige asiento regulable en altura, respaldo reclinable y regulable, estabilidad (de ahí las cinco patas con ruedas) y reposapiés para quien lo pida. Cualquier operativa de nuestro catálogo cumple los cuatro puntos de serie; una silla fija de cuatro patas, no. Y si la persona teletrabaja, la Ley 10/2021 traslada esa obligación a casa. Lo desgranamos en lo que exige la ley en un puesto de pantalla.

7. ¿Cuánto quieres que dure?

La diferencia entre una silla que aguanta ocho años y una que hay que tirar en dos no está en la foto: está en la densidad de la espuma, en el mecanismo, en el pistón y en si existen repuestos. Pregunta siempre por los años de garantía de cada modelo y por si se pueden cambiar ruedas, pistón y brazos; nosotros te lo decimos silla por silla. Una silla reparable es más barata a cinco años aunque cueste más el primer día.

Con las siete respuestas, dos caminos

El primero: entra en la calculadora, dale tu altura y tu peso y te dirá qué modelos del catálogo te van y cómo ajustarlos. El segundo: escríbenos por contacto con las siete respuestas y te preparamos una propuesta con las sillas ya vistas en tu color y con los accesorios que de verdad necesitas, sin los que no. Es gratis y no compromete a nada.

Si quieres hacer estas siete preguntas en persona, te esperamos en la tienda: sillas de oficina en Bilbao.

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