La silla de teletrabajar no es la del comedor
Tres años de trabajo híbrido han dejado una lección clara: la espalda no distingue entre la oficina y casa.
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En la oficina te dan una silla regulable porque la ley obliga. En casa, mucha gente lleva desde 2020 en una silla de comedor. El cuerpo pasa factura igual.
Qué pedirle a una silla de casa
Lo mismo que a una de oficina, con dos matices. Primero, el tamaño: los despachos caseros son pequeños, y conviene una operativa de tamaño contenido, como la Pivot, que Hergo destaca por sus dimensiones para el home office, antes que un sillón de dirección. Segundo, la estética: va a estar en tu salón o en tu dormitorio, y un tapizado en crudo o verde botella convive mejor con una casa que el negro de flota.
Si la paga la empresa
La obligación de prevención no desaparece por teletrabajar: la Ley 10/2021 de trabajo a distancia obliga a la empresa a dotar los medios, y la silla es el primero. Muchos clientes nos piden un modelo único para oficina y casa: mismo pedido, dos direcciones de entrega.
Si la pagas tú
Piensa en €/hora: una silla de 200 € usada 1.500 horas al año cuesta trece céntimos la hora. La silla "barata" que hay que tirar en dos años sale más cara, y la fisioterapia ya ni la contamos.
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